OPINIÓN | El Tenerife y la importancia del estilo

En el vestuario del Manchester United hay un llamativo cartel que dice: “No hay mejor medalla o trofeo que ser aclamado por tu estilo”. Es una clara advertencia para todos los jugadores y el cuerpo técnico, y también para los directivos que bajen al vestuario: el estilo no se negocia, no se cambia en función de un resultado o de una buena o mala racha.




Creo que el Tenerife de Martí tiene un problema conyuntural con el estilo, pero este problema va mucho más allá del equipo; afecta a la dirección deportiva, a la junta directiva, al presidente, etc. Tiene que ver con la falta de un estilo claro que sirva de guía, de soporte al proyecto deportivo. Y no es algo nuevo. Recuerdo, como ejemplo paradigmático, la salida de Felipe Miñambres como director deportivo por la disonancia que conllevaba su apuesta para la elección del entrenador (Lillo) con la del club (Javier Clemente). Eran dos formas de interpretar el fútbol totalmente distintas que convivían en el mismo club. Ganó la del presidente en ese momento. Desde ese día, la elección de entrenadores o jugadores y el uso de la cantera tienen más que ver con lo que opine quien está al mando que con un marco estratégico claro que indique hacia dónde queremos ir y qué queremos ser de mayor.

En este primer artículo trataré de centrarme en el problema conyuntural del CD Tenerife de Martí. Si nos llevásemos por el discurso del entrenador, de los jugadores y del enrorno, concluiríamos que es un equipo con un estilo ofensivo, que se ordena en torno a la posesión del balón, que se imagina siempre pensando cómo hacer más daño al rival con un buen trato de la pelota, que da oportunidades a los jóvenes y la cantera… Pero la realidad nos muestra que no es así. O que, por lo menos, no siempre es así.

Ningún campo de Segunda División genera tanta presión al Tenerife cuando juega de visitante como para que lleve esa mala racha fuera, y el Heliodoro tampoco genera tanta presión al rival como para mantener una racha tan buena dentro. Es cierto que esto tiene mucho que ver con la confianza, pero también con los cambios continuos de sistema y, en el fondo, con el cambio de estilo. Un día juegan tres mediocentros y esperamos atrás, saliendo a la contra. Luego en casa apostamos por doble pivote con extremos abiertos presionando arriba. Otro día, balones largos y a por la segunda jugada. Al siguiente partido, en casa, apostamos més por el juego de posición. A veces empezamos con tres medios y cambiamos según vaya el resultado, y viceversa. Recuerdo a Pepe Mel que, después de varias suplencias de Huguito Morales para darle más “consistencia” al equipo, le dio la titularidad y, tras un partidazo del argentino, dijo en rueda de prensa: “no me volveré a traicionar jamás”. Y lo decía porque sabía que Huguito y lo que representaba eran lo mejor para llegar a la victoria.

Eso me gustaría ver en Martí y en este Tenerife. Que defina un estilo y lo defienda tanto en casa como fuera, tanto si el rival está arriba en la clasificación como a media tabla, si va ganando o empatando… Con ese Martí y ese Tenerife yo me iría a la guerra sin dudarlo, porque sabría que no me iban a fallar. Esta misma adhesión, expresada en mi caso de forma quizá exagerada y algo provocativa, creo que también se da en un vestuario si el entrenador tiene unas convicciones fuertes y las consigue transmitir. Y esa cohesión mejora el rendimiento y ayuda a alcanzar los objetivos.




Aunque hay un proverbio japonés que dice que “mejor no cambiar el tejado si está lloviendo”, desde estas líneas quiero invitar al club y a su entrenador a que trabajen por darle una identidad a este equipo. Que sea reconocible esté quien esté. Es impensable que un entrenador como Simeone o Conte pueda dirigir al Barcelona, pues, a pesar de ser excelentes profesionales, no encajan con el estilo. Me encantaría que eso ocurriera también en el Tenerife.

Y no digo esto tratando de aprovechar la mala racha actual, siendo ventajista, sino con una visión más a medio y largo plazo en la que considero que Martí todavía puede aportar para ayudarnos. Cuentan que Valderrama era silbado cuando jugaba en casa por su juego pausado. Maturana le planteó una solución: “juegas solo los partidos de fuera de casa”. Él respondió: “lo hacemos al revés. Si quieres fuera no juego, pero en casa sí lo hago”. Ese tipo de apuesta es lo que busco en Martí: que vaya en la segunda vuelta a Granada, Pamplona, Vallecas, etc. y se reconozca su estilo. Ganemos o perdamos (eso depende de muchas variables), pero que sea reconocible. Este camino, seguro, nos llevará a sentirnos orgullosos del equipo, pero también nos llevará a PRIMERA.

Foto: Diario de Avisos.

Opinión: De Jonás González.

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