OPINIÓN desde Getafe | Dani Pacheco, sueños y sonrisas de fútbol

El jugador de Pizarra cierra su etapa azulona y vuelve a su tierra fichando por el Málaga.

Dani Pacheco abandona el Getafe por decisión técnica, y una parte de la historia del equipo azulón se evapora desgraciadamente por la puerta de atrás institucional. Y es que el fútbol no entiende de memoria, y en muchas ocasiones ni de formas, pero ya no hay vuelta atrás.

El jugador pizarreño hace las maletas con la idea de recuperar la sonrisa y regalar otras tantas al lado de su mejor socio, el balón.

Por la puerta de verdad, la de los aficionados, sale por la más grande, después de dejar momentos que quedarán intactos al recuerdo y enemigos del olvido, en la retina de cualquier seguidor azulón.

Fue y será siempre, uno de los héroes en el retorno inmediato del Getafe a la Primera División, en un 24 de Junio de 2017, después del día de San Juan, noche ideal para ahuyentar a los malos espíritus y atraer a los buenos; y en esa noche mágica en el Coliseum, surgió “San Pacheco” que junto con unos cuantos “locos” de azul, hicieron cierta la superstición, y convirtió, la ilusión y el sueño, en realidad. Y aquel día, quedará para siempre, y nunca se podrá borrar.

De un trotamundos del fútbol como él, que partió a los 12 años de su Pizarra natal, para hacer su sueño realidad, se puede decir que no haya sitio que no haya estado en el que no haya dejado buenos recuerdos y buenos amigos, tanto entre compañeros como aficionados.

Su habilidad y su electricidad en la banda, su sonrisa en el campo, siempre la ha trasladado fuera de él. El “Pacheco jugador” está a la par del “Pacheco persona”, siempre dispuesto a arrancar una sonrisa, a fraguar un sueño en la mirada de cualquier niño, con unas cálidas palabras, una foto, un abrazo o un beso.

Un día, una pequeña aficionada, se acercó a él a pedirle una foto; después de unos minutos con Dani, se despidió de él, y le pregunté “¿Qué tal?, ella me contestó con una sonrisa “Parece normal”, y pensé, que hoy, en tiempos de endiosamientos, vanos y superfluos, la normalidad es la mejor mensajera de la grandeza, y así es Dani, un tipo normal, con sus sueños de balón y de la vida pegados a una sonrisa, que disfruta y es feliz, rodeado de los más pequeños, como así lo hace también cada año en el Campus que organiza y lleva su nombre en Cártama, cerca de su pueblo.

Por eso, sólo queda desearle lo mejor en su nueva aventura, porque seguro que volverá a hacer feliz a mucha gente con sus arrancadas por la banda, con sus regates de afuera hacia adentro, y con esos goles y esas celebraciones, que sacan a aquel Dani, que partió de su pueblo de muy joven, con su mochila de sueños de balón, y ha conseguido cumplirlos para él y para muchos aficionados en los diferentes equipos en los que ha jugado.

Y en el futuro, todavía muy lejano, cuando los campos de fútbol profesional queden atrás, habrá sembrado ya demasiado en la vida, y ésta le devolverá la mejor cosecha, la del cariño y el afecto de los demás, y ese gol, lo llevará pegado a su bota en forma de corazón para siempre.

¡Que te vaya todo bonito, Maquinita!.

Foto: La Liga

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