OPINIÓN desde Almería | No te mereces este final

Escribo desolado, dolido, impotente… Viendo como estamos muriendo poco a poco, sin hacer ruido y sin ninguna decisión que cambie el rumbo del barco. ¿Dónde queda la ilusión? ¿Dónde queda el Almería nunca se rinde? ¿Gracias afición?

Se me pone la piel de gallina al recordar ese gol de Corona que nos daba el ascenso matemático a Primera División en la 06/07 con Bermejo, Ortiz, Crusat, Kalu Uche, Michel, Francisco (ahora entrenador del UCAM que el pasado domingo acabó con la trayectoria de Soriano como entrenador del Almería), Domingo Cisma, Bruno Saltor, Soriano y el que iba a ser un enorme entrenador Unai Emery.

La temporada temporada 07/08, en la categoría de oro, acabando octavos a 4 puntos de una séptima plaza que daba paso a la entonces UEFA, con Emery también al mando, un Negredo que venía cedido del Real Madrid y que parecía que llevaba en el Almería toda la vida, Piatti y Crusat que no paraban de apretar, de correr, que se dejaban todo en el campo, Diego Alves, Felipe Melo, ganando al Madrid en casa 2-0 con doblete de Negredo, un 1-4 en el dificilísimo Sánchez Pizjuán con golazos de Negredo y Piatti, con una afición ilusionada, que iba a muerte con el equipo.
3 años después regresamos al infierno de Segunda, pero no tardamos en volver al lugar que aun sigo pensando que nos merecemos, la Primera División.

Qué lejos queda eso. Volvimos con un equipo comprometido, no fue nada fácil, pero éramos un equipo… Charles, Aleix Vidal, Ulloa, Esteban, Soriano, Corona (ambos siempre fieles), Iago Falqué y Xavi Gracia en el banquillo. Vino Francisco para coger el timón de un recién ascendido y la cosa no pudo empezar peor, pero no, ALMERÍA NUNCA SE RINDE o al menos, en ese momento, no lo hizo. Consiguió la primera victoria después de muchos partidos en Mestalla, remontando un 1-0 y, a partir de ahí, cambió el rumbo y al final, aunque como sufriendo, nos salvamos.

Después de Francisco, el Almería dejó de ser lo que siempre fue, un club humilde, sencillo, pero siempre difícil, un club pequeño a los ojos del mundo del fútbol pero el más grande para mí desde que mi padre me enseñó lo bonito que era sufrir en la derrota, en los descensos, en las sanciones que nos lastraron el año de nuestro retorno a Segunda, en las injusticias que siempre nos acompañaron por el simple hecho de no ser un grande como el Barça o el Madrid en este fútbol español.

Ser del Almería siempre ha sido lo más bonito, nunca me cansaré de agradecerle a mi padre que me haya educado de acuerdo con estos valores, que hasta hace poco el Almería mostraba al mundo del fútbol en general, esos valores que me representaban y que fueron cambiando. Porque no, esto no es solo futbol , es mucho más, es parte de mi vida, es un sentimiento, algo que se lleva muy dentro, algo que influye en tu día a día y hoy es un día dificilísimo, un día que hasta hace poco era impensable.




Siempre amé verte jugar, los fines de semana eran solo para ti, los que han tenido la suerte o la desgracia de vivir un partido del Almería conmigo saben de lo que les hablo (que son pocos), y es que el privilegio de ver un partido del Almería a mi lado no se lo concedo a cualquiera. Para mí siempre ha sido algo sagrado, algo que no me gusta que me toquen.

Si ser del Almería es ya de por sí difícil, imaginaos un lunes después de perder 0-8 contra el Barcelona o después de despedirte de Primera con un 7-1 del Real Madrid.

De verdad que es una suerte inmensa, somos un equipo sufridor y está claro que no me quejo de la derrota, me quejo porque, a día de hoy, no somos nada, no somos un club, no somos una institución, no somos una afición, somos varios grupos con posturas muy diferentes y que cada vez son más acentuadas. Echo de menos el ir todos a una, echo de menos tener ilusión por verte jugar, echo de menos los mensajes de mi padre con un “vaya paquete tal” o “menudo desastre” cuando este año la distancia impide que veamos los partidos juntos, que suframos juntos y también (cada vez menos) que disfrutemos juntos, pero esto es así.

Los días que jugaba el Almería siempre eran especiales, diferentes, todo giraba en torno al partido y ni que decir tiene, lo que sentía cuando mi padre me decía prepárate que vamos al campo, al templo, un templo que quedaba a 300km, un templo que se ha ido convirtiendo en un manicomio a medida que el barco se iba hundiendo y a medida que el Almería se iba arrastrando por los campos de la categoría de plata, sin sentimiento ninguno, y eso es lo que más me jode, que nadie sienta nada.

Una afición llena de palmeros, conformistas con “seguir en la liga de fútbol profesional” que han convertido ese manicomio en el día de hoy en un tanatorio, en un cementerio, el Almería está en la lona.

Sí, somos colistas de segunda división y vamos directos a Segunda B. Yo estuve en el ascenso ante el Girona y también estuve en el descenso ante el Valencia, siempre a tu lado. Sevilla, Córdoba, Vallecas, Bernabéu… y algún otro que se me olvidará. Siempre estuve en tus victorias y ahora no pienso bajarme del barco, por muy abajo que estés.

Para acabar, me gustaría tener unas palabras para Don Fernando Soriano, un caballero con todas las letras, un almeriensista más, que se va dolido por no haber podido revertir la situación y por dejar al equipo en una situación límite.

Hundido, todos los que amamos este escudo lo sabemos. Aunque deseábamos su marcha porque está claro que el escudo está por encima de todo, está claro que al fin y al cabo, nadie deseaba este final para él, nadie, ni los más “haters”, porque todos sabemos lo que ha hecho este señor por nosotros, por nuestro club. Un jugador que a donde no llegaba por físico, llegaba por pantalones, que lo dejaba todo, mi capitán, un ejemplo, un referente para los que amamos este club, porque 12 años no se olvidan (11 como jugador y 1 como míster), porque han sido 12 años maravillosos y lo bueno nunca debe olvidarse. Cuando firmó por el Almería a falta de 4 partidos, con el equipo en descenso, después del debacle de Huesca ante un rival directo decía (hablo de memoria) César Vargas: “A muerte con Soriano, porque él siempre estuvo a muerte con nosotros”. Me devolvió la ilusión, se lo merecía, confiamos en él y no nos falló.
Por todo esto y mucho más, Almería siempre será tu casa, porque tú eres parte de nuestra corta historia, tú eres UDA, tú eres almeriensismo, tú eres de esta familia que en este momento se fragmenta, se rompe, pero que volverá a ser lo que fue y contigo siempre en nuestro recuerdo.
Gracias por todo capitán. Te fuiste un año a Osasuna y volviste a donde fuiste feliz y donde nos hiciste felices, tu hogar, porque eso sí que es cierto, uno siempre vuelve a los lugares donde se sintió querido, donde fue feliz, donde amó la vida. No te mereces este final, pero así es el fútbol, cruel y, en muchos casos, injusto, como la vida misma.

Me ha costado la misma vida escribir esto, pocos lo entenderéis, la mayoría ni lo leeréis, demasiado largo, al fin y al cabo, es el Almería y solo nos importa a unos pocos.

HOY, MAÑANA Y SIEMPRE FORZA UDA!

 

 

Por Alberto Aliaga (@Alberto_AliagaG).

3 thoughts on “OPINIÓN desde Almería | No te mereces este final

  1. Soy del Girona Fc y ese sentimento es el mismo que llevo por dentro. Te entiendo perfectamente y estaría igual que tú en estos difíciles momentos.
    Gran artículo

  2. No es el final… Hasta que no pite el árbitro el último pitido del último partido. Y aun entonces, no sera el final.
    Te lo digo yo, que soy del Oviedo que nos dieron por muertos.
    Ánimo

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